Y UN CUERNO!!

 


“Cinco días antes del asesinato, la oficina del FBI de Nueva Orleáns recibió un télex advirtiendo de que se preparaba un atentado contra el presidente durante el fin de semana en Dallas. El FBI no transmitió esta advertencia al Servicio Secreto ni a otras autoridades. Poco después del asesinato, el mensaje de télex desapareció del archivo de la oficina del FBI de Nueva Orleáns.”

 

¡¡Y UN CUERNO!!

Esta es una de las alegaciones que el fiscal de distrito de Orleans Parish, Luisiana, Jim Garrison, que se querelló en 1967 contra Clay Shaw —o Bertrand— por conspirar en el asesinato de Kennedy y cuyas investigaciones y su libro "On the Trail of the Assassins" fueron la base para la película JFK (1991) de Oliver Stone, argumentó para basar sus acusaciones.


Sin duda, es muy probable que, en 1967, cuando los medios y fuentes del fiscal no eran tan exhaustivos como hubiera sido deseable, se cometieran errores de interpretación durante la investigación —aunque yo dudo que Garrison prestara oídos a las explicaciones convencionales en su particular cruzada contra todo lo que oliera a “poder establecido”—, pero en 1976 se estableció el Comité selecto de la Cámara de representantes de los EEUU sobre asesinatos (HSCA, de sus siglas en inglés), para investigar los asesinatos de JFK y de Martin Luther King. Dicho comité surgió a petición popular debido al desacuerdo general contra las conclusiones de la Comisión Warren, de la sociedad americana ante las nuevas evidencias del caso, como, por ejemplo, la aparición pública de la filmación de Abraham Zapruder.

La HSCA fue una extraordinaria maniobra y sus conclusiones fueron totalmente reveladoras. Incluso se llegó a afirmar que existían pruebas suficientes para respaldar una “probable conspiración”, a pesar de que no pudo identificar facciones o particulares materiales que dispararan contra la comitiva. No decían que existió una conspiración evidente, pero dejaban abierta la puerta a dicha posibilidad. Se descubrieron testigos, se volvieron a analizar pruebas, se descubrieron otras inexistentes en 1963, 1964 y 1967… Una investigación histórica cuyas conclusiones deberían ser respetadas —o, al menos, esa era la intención— por todos aquellos recelosos de las conclusiones de la Comisión.

Las conclusiones del HSCA se conocen desde 1979, cuando dicha comisión emitió su informe. Por lo tanto, Garrison no podía conocerlas en 1967… pero sí las conocía Oliver Stone cuando filmó su JFK, y podía haber omitido los errores que el juicio de Garrison dejó en evidencia. Por cierto: el fiscal no pudo ni siquiera demostrar la implicación de Clay Shaw en su presunta conspiración, y éste salió impune.

¿Os cito cuáles fueron las conclusiones reales acerca del supuesto teletipo recibido por el FBI?

“La comisión no encontró ninguna base independiente para verificar el testimonio de William S. Walter sobre un expediente de informantes de Oswald, pero otra acusación formulada por él, ajena a la cuestión de los informantes, llevó a la comisión a rechazar su testimonio en su totalidad. En una declaración ante el comité, Walter afirmó que el 17 de noviembre de 1963, mientras se encontraba de guardia nocturna como empleado de seguridad del FBI, recibió un teletipo de la sede central del FBI en el que se advertía de un posible intento de asesinato contra el presidente Kennedy durante su próximo viaje a Dallas, el 22 o 23 de noviembre de 1963. Walter recordó que el teletipo iba dirigido a todos los agentes especiales a cargo de las oficinas locales del FBI y que les ordenaba ponerse en contacto con informantes de grupos criminales, racistas y de odio para determinar si la amenaza tenía algún fundamento. Walter afirmó que este teletipo fue retirado de los archivos de la oficina del FBI de Nueva Orleans poco después del asesinato de Kennedy.

“Walter admitió que no había afirmado públicamente la existencia de ese teletipo hasta 1968. En aquel momento, el FBI inició una investigación que no logró encontrar ninguna prueba que corroborara la versión de Walter. Según la Oficina, no se encontró ningún registro de un teletipo ni de ningún otro tipo de comunicación que informara de que se produciría un intento de asesinato del presidente Kennedy en Texas. Más de 50 empleados de la oficina del FBI en Nueva Orleans fueron entrevistados por la Oficina, y ninguno de ellos afirmó tener conocimiento alguno de tal teletipo. En 1975, la Oficina volvió a investigar la denuncia sobre el teletipo después de que Walter afirmara que había conservado una réplica del teletipo y que este había sido enviado a todas las oficinas locales del FBI. El FBI examinó el texto de la supuesta réplica y determinó que difería en formato y redacción del estándar. La Oficina también informó de que las búsquedas realizadas en cada una de sus 59 oficinas locales no arrojaron ninguna prueba que indicara la existencia de dicho teletipo.

“Walter informó al comité de que no conocía a nadie que pudiera corroborar con certeza su alegación sobre el teletipo, aunque sugirió que su exmujer, Sharon Covert, que también había trabajado para el FBI en Nueva Orleans, podría hacerlo. Sharon Covert, sin embargo, informó al comité de que no podía respaldar ninguna de las alegaciones de Walter contra el FBI y que Walter nunca le había mencionado sus alegaciones durante su matrimonio.

“El agente especial al mando en Nueva Orleans, Maynor, también negó que Walter se hubiera puesto en contacto con él en relación con una amenaza de asesinato.

“Sin embargo, lo que llevó al comité a desconfiar del relato de Walter sobre el teletipo del asesinato fue, sobre todo, su afirmación de que este había sido dirigido a los agentes especiales al mando de todas las oficinas locales del FBI. Al comité le resultaba difícil creer que se hubiera podido enviar un mensaje de ese tipo sin que, quince años después, alguien —un agente especial al mando o un empleado que pudiera haber visto el teletipo— se hubiera presentado para respaldar la afirmación de Walter. El comité se negó a creer que tantos empleados del FBI hubieran guardado silencio durante tanto tiempo. En cambio, el comité llegó a cuestionar la credibilidad de Walter. El comité concluyó que las acusaciones de Walter carecían de fundamento.”

Dicha sección en las conclusiones de HSCA fue omitida deliberadamente por Stone en su JFK. ¿Quién no lo haría, si pretendes respaldar una conclusión propia? Pero llegados a este punto, hay dos opciones: o aceptas que Walter inventó una historia con la intención de obtener algún tipo de provecho, en la que incluso su propia esposa no le respaldó, o aceptas que todas aquellas delegaciones (¡59 oficinas!) y oficiales del FBI que recibieron el supuesto teletipo han guardado silencio hasta el día de hoy. Coincido en que es mucho más excitante la segunda opción, pero…

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