De vez en cuando,
algún medio o aficionado con más ímpetu que conocimientos, saca a relucir el memorándum de McCone-Rowley, como una
prueba indiscutible de la implicación de la CIA en los sucesos de la Plaza
Dealey en 1963, y el vínculo existente entre ésta y Lee H. Oswald.
El memorándum es una supuesta
carta oficial de la CIA de 1964, escrita por el Director
de la Agencia, John McCone, y
enviado al Jefe del Servicio Secreto, James
Rowley. En él, McCone reconoce los lazos de la Agencia con Lee Harvey
Oswald. Dicho documento contiene unas
líneas donde se reconoce que Oswald fue agente de la CIA durante varios años.
· Oswald fue entrenado por esta agencia, al amparo de la Oficina de Inteligencia Naval, para las asignaciones soviéticas. Durante la capacitación preliminar, en 1957, el sujeto estuvo activo en el reconocimiento aéreo de China continental y mantuvo una autorización de seguridad hasta el nivel "confidencial".
Por supuestísimo, el informe en cuestión no aparece por ningún lado en las sucesivas desclasificaciones documentales que hemos tenido a lo largo de los años. Pero, obviamente, eso no ha disuadido a las personas que creen que el memorando es genuino. Su razonamiento parece ser que “fue robado directamente de los Archivos Nacionales”. ¡Que también pudiera ser! Cosas más extrañas se han visto. Pero veamos por qué esta afirmación no tiene base ninguna.
| JOHN McCONE |
Cualquiera que esté familiarizado con los distintos informes originales que nos han llegado, SABE que el memorando es una falsificación. Probablemente uno de la primera generación de fakes de Photoshop en llegar a Internet. Y con toda seguridad fue creado por un neófito en estas lides para venderlo a algún investigador ávido de primicias y de evidencias que desbancaran las conclusiones de la Comisión Warren. Y la respuesta a este dilema fue descubierta hace ya diez años por el investigador Garrick Alder, que encontró una evidencia dramática en el número de referencia dado en la parte esquina superior derecha de la primera página: C0-2-34,030.

Dicho código pertenece
a un memorando del Servicio Secreto, relativo a una entrevista con Earlene Roberts, la que fuera casera de
Oswald, en la pensión en el 1026 de la avenida N. Becley de Dallas. El informe
fue escrito en junio de 1964, mientras que la Comisión Warren todavía estaba en
trabajando en su informe, entrevistando a testigos y partes interesadas en la
causa. Además, Garrick Alder constató que el falsificador no duplicó la fuente
de la máquina de escribir del Servicio Secreto, sino que usó una máquina con
una fuente similar. El resto de la falsificación fue un simple “corta y pega”
del documento original. Ni siquiera utilizó otro documento para mostrar cierta originalidad.
Por supuesto, la CIA y
el Servicio Secreto son dos estamentos distintos y utilizan formatos
completamente diferentes. Y, por si hubiera alguna duda o quisiéramos aventurar
que “alguna vez coincidieron en modos y maneras”, no hay ninguna razón para que
un memorando de la CIA alguna vez hubiera utilizado ningún tipo de formato de documento
del Servicio Secreto. Tampoco hay razón para que la CIA (en marzo de 1964) usara
un número de referencia que el Servicio Secreto no generaría hasta cuatro meses
después, en un documento genuino que, sospechosamente, también estaba relacionado con Oswald.
¿Pudo Oswald haber
tenido conexiones con la CIA en la vida real? Con franqueza, dudo que un
desertor no llamara la atención de la Central de Inteligencia, máxime cuando el
mismo desertor se arrepiente de su elección y quiere volver a la madre patria. Y
con esto no estoy diciendo que sospeche que Oswald fuera utilizado por la CIA
de ningún modo, y menos para llevar a cabo los hechos que culminaron con el
magnicidio del 22 de noviembre. Pero, sin lugar a dudas, el "memorándum de McCone-Rowley"
no es evidencia de tales conexiones.
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