A todos nos gusta opinar. Es condición del ser humano.
Pero a muy pocos nos interesa conocer TODO cuanto se ha
escrito sobre una materia, para formar una opinión ponderada. Y ni que decir
tiene que las conclusiones de la comisión Warren no lo pusieron fácil: en 1964,
cuando el dictamen final y el extensísimo aporte de entrevistas y fotografías
sobre el caso se hizo público, si querías hacerte con una copia impresa, te
costaba el sueldo de una semana…Una barbaridad.
Y hoy que podemos consultar las seis millones de páginas
desclasificadas del caso, los Archivos Nacionales parece que disfrutan de
complicar la labor de descarga habiendo subido a la red las fotografías
originales de, por ejemplo, las declaraciones de todos y cada uno de los
entrevistados por la Comisión Warren. Me refiero a decenas de miles de archivos
en formato “.tiff”, y no en un compendio “.pdf” que acogiera esos mismos
documentos, como sería de agradecer. Debes descargar uno a uno esos documentos
si te quieres hacer una idea de qué pasó aquel 22 de noviembre de 1963.
A lo que iba: que a todos nos gusta opinar, pero en muchas
ocasiones se nos hace un mundo acceder a la consulta de las fuentes originales,
debido a la complicación inherente a la tarea. Y ya no hablamos del hándicap de
que toda esta documentación está en inglés…
Entonces, un director le pide a un guionista que componga
una bonita trama para su película. Pero también le susurra cuál es el enfoque
que le quiere dar, y que resulta más atrayente una postura escéptica y
conspiracionista, y que, en consecuencia, no es necesario dar demasiadas
respuestas a la audiencia, a pesar de que esas respuestas están por escrito y
disponibles para su consulta desde ese lejano 1964. Y la audiencia, por
supuesto, se hace eco de esa película y da por hecho que todo lo que describe
es real… y entonces nacen las dudas, las sospechas y, consecuentemente, el “yo
creo que nunca sabremos la verdad”.
| Kevin Costner y Jay O. Sanders en "JFK" |
Explicar cada una de ellas sería muy largo, así que nos
fijaremos solamente en una de las falacias que se recogen en la secuencia,
cuando Ivon afirma, acaso de pasada, que la mirilla del arma estaba defectuosa.
Un truco de los guionistas: enunciar algo “de rasquis”, casi anecdóticamente…
pero siempre queda algo.
| Robert A. Frazier |
En un momento del extremadamente largo e interesantísimo
interrogatorio, se apuntó que para realizar las pruebas de tiro con éxito, se
tuvo que corregir los parámetros de la mirilla porque, efectivamente, estaba
claramente desviada.
Se le cuestionó a Frazier si tenía alguna sospecha sobre si
aquella mira telescópica había sido ajustada de aquella manera a propósito, y
su respuesta fue totalmente reveladora:
¡Por supuesto que no! Si has desmontado la mira telescópica
de un fusil, debes volver a ajustarlo con la óptica precisa o en un campo de
tiro. Yo fui armero de regimiento durante mi servicio militar en la caballería
zaragozana y me parece obvio este punto, pero incluso si Oswald —o quien fuera—
no manipuló con cuidado la carabina después de disparar contra la comitiva, y
la dejó caer precipitadamente en el escondrijo entre las cajas de libros en su
huida, ese golpe podría haber alterado el ajuste de la mira. Pero si, además,
existe la evidencia de que dicha mira ha sido desmontada, ¡es imperativo volver
a graduarla antes de usarla nuevamente, si lo que buscamos es precisión!
Corrigiendo el diálogo manipulado en JFK, no es que Oswald
disparara con una mira defectuosa: es que el fusil fue despiezado para buscar
huellas y esa condición hizo que dicha mira quedara desajustada. Y esto ya fue
dicho casi 20 años antes de que JFK llegara a las pantallas.
Además de demostrar que tanto los casquillos hallados en el
suelo de la sexta planta, como los restos de proyectiles encontrados en el
suelo de la limusina presidencial, habían sido disparados por el arma
registrada a nombre de Oswald y encontrada semi-oculta entre cajas en aquella
planta, el experto del FBI realizó otras importantes manifestaciones ante la
comisión:
“Cualquier fusil, no importa su calibre, será una buena
elección si sabes disparar”.
“El arma que encontramos en el depósito de libros es un arma
muy precisa. Las pruebas que hicimos con ella así lo demuestran”.
“Desde mi experiencia personal como tirador durante años,
cuando disparas a 50 u 80 metros, mucho menos que 100 metros con una mira telescópica,
no vas a tener ningún problema en alcanzar tu objetivo”.
| L.C Day con la carabina |
En retrospectiva, se conoce que se hicieron muchas cosas mal
con las pruebas, y el cambio de jurisdicción no ayudó al proceso. Ni siquiera
se comprobó que la carabina había sido disparada aquella mañana, probablemente
porque las pruebas hubieran destruido las posibles huellas en su superficie, y
obviamente primaba encontrar quién la había usado, antes del cuándo.
El cine es un amigo divertido y fascinante, pero el mayor
enemigo de la verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario