HUESOS DE POLLO Y UN DR. PEPPER

 

Aquel fatídico 22 de noviembre de 1963, la jornada laboral en el Texas School Book Depository transcurrió con normalidad durante la mañana. Entre los empleados estaba Bonnie Ray Williams, cuyo testimonio resultaría clave para reconstruir los hechos.

Bonnie R. Williams
Williams llegó al edificio alrededor de las 08:00, como cada mañana, para comenzar su turno. Aunque algunos relatos sugieren que Lee Harvey Oswald podría haber estado allí en ese momento, no hay una confirmación clara de que ambos coincidieran al entrar.

Estaban cambiando el suelo de madera de la sexta planta aquellos días. La empresa eligió a varios de sus propios trabajadores para la tarea. Solamente por ese motivo, Lee H Oswald seguía trabajando en el almacén, como confirmó el encargado Roy Truly. Williams fue uno de los elegidos junto a varios compañeros, como Billy Lovelady, Harold Norman y James Jarman Jr.

En torno a las 11:45, los trabajadores decidieron hacer su pausa para almorzar. Williams bajó al primer piso en ascensor con sus compañeros, compró un refresco para acompañar el sándwich de pollo que había traído de casa, y regresó solo al sexto piso para comer en paz mientras observaba la calle desde una de las ventanas. De hecho, se sorprendió que el resto de la cuadrilla encargada de la reforma no subiera a hacerle compañía, porque minutos antes habían estado hablando de ello, y creyó entender que todos volverían a la sexta planta para ver el desfile.

Sea como fuere, se sentó en la zona sur del piso, relativamente cerca del lugar que más tarde se identificaría como el “nido del francotirador”. Según su testimonio, entre aproximadamente las 12:05 y las 12:20, Williams estuvo solo en esa planta comiendo su almuerzo. Este momento es relevante, ya que declaró no haber visto ni escuchado a nadie más en el sexto piso durante ese tiempo. Este detalle es crucial porque, según la versión oficial, Oswald estaba en ese mismo piso preparando el arma desde la cual se dispararían minutos después. No obstante, el mismo Williams declaró haber visto a Oswald en aquella planta cuando bajaban en ascensor hasta el comedor. Al parecer, Lee les gritó que “cerraran la puerta del ascensor” o que “enviaran un ascensor de vuelta”. Williams no tenía ninguna duda de que aquel tipo era Oswald.

Al sentirse solo y notar que ninguno de sus compañeros regresaba, creyó escuchar su voz en el piso inferior y decidió bajar por las escaleras alrededor de las 12:20. Allí se reunió con Harold Norman y James Jarman Jr., quienes estaban junto a las ventanas para ver pasar la comitiva presidencial.

A las 12:30, mientras observaban desde el quinto piso, se produjeron los disparos contra la comitiva. Los tres hombres coincidieron en que los sonidos parecían venir directamente del piso superior, justo encima de ellos. Williams describió cómo, en el momento de los disparos, cayó polvo y pequeños restos del techo, lo que reforzaba la impresión de que el origen estaba en el sexto piso. El testimonio de Williams fue utilizado más tarde por la Comisión Warren como parte de las evidencias que apuntaban al sexto piso como el lugar de origen de los disparos.

El Det. Marvin Johnson
Además, los restos de su almuerzo —los huesos de pollo y la botella de refresco Dr. Pepper— fueron encontrados cerca de la escena, lo que generó confusión entre los investigadores y algunos reporteros, que incluso se hicieron eco de que el presunto tirador había estado almorzando allí.

En conjunto, su relato aporta una pieza fundamental al rompecabezas del asesinato: sitúa el sexto piso vacío pocos minutos antes del atentado y confirma que los disparos vinieron de esa ubicación. Esta aparente contradicción ha alimentado el debate sobre lo sucedido en esos minutos críticos, convirtiendo el testimonio de Williams en uno de los elementos más analizados y discutidos del caso.

Según el encargado William Shelley, que también estaba asiduamente en esa planta controlando las tareas, las cajas que formaban el escondrijo en torno al nido del tirador, no debían estar allí. A pesar de que el suelo estaba siendo cambiado y se veían obligados a mover las cajas de libros constantemente, estaba convencido que ninguno de sus chicos hubiera hecho “algo tan inusual” con aquellas cajas. Si a eso le sumamos que Oswald dejó sus huellas en todas aquellas cajas, existe una posibilidad más que plausible para plantear que Oswald aprovechó el tiempo en el que la cuadrilla abandonó la sexta planta, para diseñar su escondite y aguardar a que llegara la comitiva.

Solo el azar hizo que Bonnie R. Williams bajara a la planta inferior para ver el desfile con sus compañeros. Si se hubiera quedado allí, es muy posible que no existiera ninguna duda sobre quién disparó a Kennedy.

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