Mirad el interesante telegrama
que recibió el Departamento de Defensa el 31 de Octubre de 1959:
“A LA VISTA DEL CASO PETRULLI,
PROPONEMOS QUE SE RETRASE LA EJECUCIÓN DE LA RENUNCIA HASTA QUE SEPAMOS LAS
ACCIONES DE LOS SOVIÉTICOS O QUE EL DEPARTAMENTO SE PRONUNCIE…”
El caso Petrulli al que hace alusión el telegrama se refiere a su protagonista, Nicholas Petrulli, un turista estadounidense que intentó renunciar a su ciudadanía mientras se encontraba en Moscú en 1959, poco antes de que Oswald hiciera la misma maniobra. Sin embargo, tras haber entregado su pasaporte, Petrulli cambió de opinión y el Departamento de Estado dictaminó que su intento no constituía un «acto legalmente válido» y se le expidió un pasaporte para que pudiera regresar a los Estados Unidos.
Un par de días después, el 2 de noviembre,
la embajada norteamericana en Moscú remitió un informe del encuentro de Lee
Oswald con el segundo secretario de la embajada, Richard E. Snyder, donde
copiaba la carta que Oswald le entregó para solicitar la rescisión de su
ciudadanía:
“He entrado en la Unión Soviética
con el único motivo de solicitar la ciudadanía en la Unión Soviética, por la vía
de la naturalización.
“Mi solicitud de ciudadanía está
ahora pendiente ante el Soviet Supremo de la U.R.S.S.
“Tomo esta decisión por motivos
políticos. Presento mi solicitud de revocación de mi ciudadanía americana tras
las más largas y serias consideraciones.
“Afirmo que mi lealtad es para
con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.”
¿Recordáis cuando Oswald luchó a brazo partido para que le devolvieran su “licenciado con honores” de los Marine? Dudo que los soviéticos prestaran el mínimo interés en aquel chaval de 20 años, inestable y exaltado, que fingió un intento de suicidio en su hotel de Moscú cuando el Partido denegó su ciudadanía en el país. Los soviets se limitaron a llevarlo lejos de Moscú, a 700 Km, y darle empleo en una remota fábrica de radios de Minsk.
Independientemente, y con relación a si era o no desproporcionada la decisión de revocarle su “licencia con honores”… En primer lugar, Oswald mintió acerca de sus motivos para licenciarse: argumentó que debía cuidar de su madre enferma, pero lo cierto es que su pasaporte fue expedido el 10 de septiembre del ’59, fue licenciado un día después, y en torno al 15 de ese mismo mes abandonó los EEUU con destino Londres. Tenía perfectamente calculados sus pasos para conseguir su sueño soviético. No creo que esté muy bien considerado mentir para eludir sus responsabilidades para con el ejército.
| Gary Powers junto al U2 |
No obstante, solamente por
manifestar un sujeto ante un funcionario de una embajada que está dispuesto a
compartir todos los secretos militares con el enemigo, es motivo suficiente
para que su expediente militar quede marcado con el término “deshonor”.
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