Lee fue hasta Irving para pasar la noche con su mujer y volver a rogarle que
volviera con él. La pareja sufría graves problemas conyugales y Marina se había
alojado con su amiga Ruth desde que volviera de Nueva Orleans, a finales de
septiembre del ‘63, meditando la idea de la separación. Él no consiguió
convencerla y, a la mañana siguiente, tras asearse y tomar un café, dejó todo
el dinero que tenía —unos 140 dólares —, y su alianza en una taza de té que
perteneció a la abuela de Marina, sobre la cómoda del dormitorio. Y nos vamos a
centrar en la odisea de este anillo porque este gesto ha sido interpretado de
múltiples maneras: como una señal de despedida, como un indicio de
premeditación, o simplemente como una coincidencia sin mayor trascendencia. Sin
embargo, para muchos investigadores y analistas, el hecho de que Oswald se
desprendiera de un objeto tan personal antes de cometer el crimen sugiere que
era consciente de la magnitud de lo que estaba a punto de hacer.
Minutos después de los disparos de la Plaza Dealey, Marina es puesta bajo
vigilancia del FBI en un hotel a las afueras de Dallas, dándole el tiempo justo
para recoger algunas pertenencias, ropa y los enseres para el cuidado de sus
hijas. Unos días más tarde, Ruth Paine descubre el anillo dentro de la taza
mientras hace limpieza, y no pierde un minuto en llamar al Servicio Secreto y
ponerlo en sus manos, pasando a formar parte de la investigación. Es entonces
cuando los investigadores descubren una estrella con el símbolo de la hoz y el
martillo en el interior, con una nomenclatura equivalente a los 14 quilates occidentales. Nada reseñable a menos que se quiera ver un mensaje críptico
entre Lee y Marina, hasta hoy indescifrado.
La sufrida viuda, acosada por los medios, por el FBI y por los
investigadores de la Comisión Warren, deja de ser sospechosa y le son devueltas
las pertenencias de Lee en diciembre de 1964, incluyendo la alianza hallada por
Paine en la taza de té. Aproximadamente un año después, Marina confiesa que no
sabe dónde está dicho anillo. ¡Como lo lees!
Espera, que el tema adquiere tintes extravagantes: más de 20 años después,
un abogado de Fort Worth se encontró con un voluminoso dosier relativo a Oswald
y al magnicidio. El investigador David Perry se hizo cargo de aquel material y
descubrió que era un compendio de documentos que Marina le había donado a una
escritora, que tenía la intención de escribir una biografía sobre el
matrimonio.
Lo cierto es que el investigador David Perry se puso en contacto con Marina, le comentó que había aparecido la alianza, y ella la puso en subasta en octubre de 2013, consiguiendo 108.000 dólares por ella. Dos años después, el Museo de la Sexta Planta —Sixth Floor Museum— de Dallas adquirió la pieza y desde entonces figura entre las muchas joyas históricas que exhibe entre sus paredes.
Os aseguro que invade una sensación terriblemente extraña estar a apenas 20
centímetros de él.
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