El Dallas Trade Mart se preparaba para recibir al presidente John F. Kennedy en un almuerzo importante del Dallas Citizens Council. El Gran Patio estaba arreglado para unos 2,600 comensales que esperaban compartir el almuerzo con el presidente.
A las 12:30 p.m., la hora en que debía llegar, la gente empezó a notar que se demoraba. La policía de Dallas apostada en el perímetro del edificio pudo ver los vehículos de la comitiva pasar a toda velocidad en dirección hacia el Hospital Parkland. En el interior, mientras los camareros servían la comida, se empezó a correr la voz de que algo malo había pasado.
En breve comunicado, la organización del evento anunció que al presidente y al gobernador Connally les habían disparado en Dealey Plaza, a solo cinco minutos de allí.
Una de las curiosidades de aquel almuerzo es que, a pesar de que fue planificado hasta el más mínimo detalle, nadie reparó hasta pocas horas antes de la llegada del presidente en que habían olvidado un detalle tremendamente importante. Un detalle que, por costumbre histórica, no reclamaba nunca especial atención en los estados del sur: entre todos aquellos 2600 comensales… no había ningún afroamericano.
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