DESMONTANDO LA TEORÍA DEL SEGUNDO TIRADOR


Si el disparo que acabó con la vida de Kennedy atravesó el parabrisas antes de volarle la cabeza, ¿qué hacen los sesos del presidente en el parabrisas del coche? Recordad que la limo estaba casi parada y que el viento soplaba muy suavemente desde delante.

Y ¿dónde está el agujero del parabrisas? Si quieres pensar que vino desde delante, por mí vale, pero yo solo veo un impacto en el parabrisas. Ningún agujero.


Ahondemos un poco más: el parabrisas de la limusina de John F. Kennedy NO estaba blindado cuando fue asesinado el 22 de noviembre de 1963. El vehículo, un Lincoln Continental de 1961 conocido como "SS-100-X", carecía de cualquier blindaje real, incluidos los cristales, la capota trasparente y los neumáticos. ¿Qué nos permite deducir esto? que estas imágenes nos muestran el impacto de un cuerpo que no pudo atravesar un parabrisas de cristal de 1963, lo que significa que no pudo ser disparado por un arma de cierto calibre y potencia como los que se barajan. Ni Oswald ni ninguno de los presuntos asesinos pudo causar ese daño...



Pero también sabemos que cuando Kennedy y Connally fueron alcanzados con el primer proyectil, el parabrisas estaba inmaculado, pero cuando el agente Clint Hill subió a la parte trasera del vehículo, cuatro segundos después, una vez el presidente había sido alcanzado en la cabeza, ya había recibido el impacto. Esto lo sabemos gracias a las dos instantáneas que tomó Ike Altgens a pie de calle, justo antes y después del tiro fatal contra la cabeza del presidente.



De modo que, si no fue una bala disparada contra el parabrisas desde delante (sí, incluiremos esta posibilidad) o detrás del vehículo, porque una bala hubiera atravesado el parabrisas, solamente nos queda deducir que las esquirlas del proyectil que atravesó la cabeza de Kennedy -ya mermadas de velocidad- fueron a impactar contra la parte delantera del vehículo.

Pero es que no solamente fue alcanzado el parabrisas, sino también el embellecedor metálico superior donde se sitúan los parasoles de conductor y pasajero que, en el momento de los disparos, estaban levantados.


La metralla del disparo que atravesó la cabeza del presidente Kennedy se proyectó hacia adelante. En consecuencia, eso solamente podía ocurrir cuando ese disparo proviniera desde detrás de la limusina. Por muy atractiva que nos pueda parecer la teoría del tirador apostado tras la valla de madera, las evidencias y la deducción descartan totalmente esta posibilidad.

Y, vuelvo a preguntar, ¿qué hacen los sesos del presidente en el parabrisas del coche?

Hay que tener todas las fichas para poder jugar, de verdad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario