PARKLAND NO TENÍA AUTORIZACIÓN


Vas sumando material a tu archivo y, poco a poco, vas hilvanando la truculenta odisea que se fraguó en Dallas. Y lo del “robo del cuerpo del presidente”, el argumento tan traído y llevado por el nódulo conspiracionista, incluso podría tener una explicación. Te lo cuento:

El 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas, Lee Harvey Oswald asesinó al presidente John F. Kennedy. Que sí, que fue él…
En ese entonces, Earl F. Rose era el médico forense del condado de Dallas y se encontraba en su oficina cuando Kennedy ingresó en la sala de urgencias del Hospital Parkland Memorial. Rose acudió de inmediato a urgencias porque se trataba de un homicidio, y las consideraciones médico-legales eran prioritarias para el futuro juicio. Por entonces, el gobierno federal carecía de jurisdicción penal sobre asesinatos, por lo que se trataba de un asunto estatal, lo que significaba que los tribunales de Texas tenían jurisdicción exclusiva sobre este asunto. Por ello se argumenta tanto que el cuerpo del presidente “le fue robado a Texas”, y que, por ley, la autopsia debería haber sido practicada en el mismo Parkland. Además, era más lógico que la autopsia se realizara allí, ya que los tribunales de Texas llevarían el juicio por este delito y, por lo tanto, una autopsia realizada en Texas sería más creíble.



Sin embargo, y aquí viene el punto de inflexión de esta cuestión, el juez de paz debía autorizar la autopsia; de lo contrario, la responsabilidad pasaría a manos de su pariente más cercano, esto es, la primera dama Jackie Kennedy. Según las memorias del doctor Rose, le pidió repetidamente al juez de paz Joseph Brantley Brown Jr. que autorizara la autopsia, pero él eludió la responsabilidad. Y, pensando en retrospectiva, es totalmente lógico pensar que un juez de paz sometido ante semejante tesitura de la que no existían históricos ni precedentes, quisiera colaborar al máximo con las autoridades federales, con la Casa Blanca y con el servicio secreto, y relegara semejante responsabilidad a instancias superiores. El juez Brantley tenía casi sesenta años, conocía sin duda a Lyndon B. Johnson, y es muy probable que no se quisiera inmiscuir en diligencias tan graves como el asesinato del presidente de los Estados Unidos.



Finalmente, retiraron el cuerpo y la Sra. Kennedy autorizó una autopsia parcial en el hospital de su elección, el Hospital Naval Bethesda en Washington D. C.
A pesar de lo que siempre hemos oído acerca de aquella situación, en la que supuestamente el servicio secreto sacó el féretro del presidente a empujones, e incluso blandiendo sus armas ante la policía y los doctores, curiosamente, cuando en 2005 fue cuestionado acerca de lo ocurrido en aquella sala de urgencias del hospital Parkland, el propio Earl F. Rose negó que existiera ningún tipo de confrontación con el Servicio Secreto, lo que coincidiría con su postura, pues no había sido autorizado a practicar dicha autopsia.

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