ROBERT, EL AMANTE HERMANO


Robert era su hermano.

Robert fue quien puso el dinero para pagar la deuda que Lee contrajo para volver con su esposa y su bebé de Rusia tras su aventura soviética.
Fue quien lo alojó en su casa hasta que la familia pudo rehacerse mínimamente y buscar un pequeño apartamento en el barrio de Oak Cliff.
Fue el primero que se reunió con él en el Departamento de Policía de Dallas, intentando entender por qué todo el mundo quería matar a su hermano y si todo aquello que gritaban como una sola voz era cierto.
Y finalmente, fue quien puso el dinero para pagar su entierro. 710 dólares que incluían la caja, el terreno en el cementerio Rose Hill Memorial Park, algunas flores y un elegante traje de 48$, ropa interior incluida...


El concepto "Servicios profesionales" quedó vacío porque ningún párroco quiso oficiar el responso y no hubo porteadores que trasladaran el féretro desde el vehículo hasta el catafalco. Un pastor jubilado conocido de la madre del presunto asesino, Marguerite, quiso ayudar a la familia. "La señora Oswald me dice que su hijo, Lee Harvey, era un buen chico y que ella lo quería. Y hoy, Señor, encomendamos su espíritu a Tu divino cuidado", dijo el pastor Louis Saunders. ¿Qué más podía decir en semejantes circunstancias?


Si. A pesar de todo cuanto hizo Robert por su hermano, falleció pensando que Lee fue el asesino del presidente Kennedy.

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